domingo, 20 de marzo de 2011


Bienvenidos al mundo en el que nunca se entiende lo que pasa...
Hoy fue un excelente día con Paulina, hace muchos años que no la veía
y realmente no perdimos nada, la amistad intacta como siempre.
A pesar de que antes pasábamos el día jugando en la alfombra
hoy pasamos el día conversando de temas de contundencia.
Es cierto que hubo un lapsus en el que la quise matar
por hacerme subir el Santa Lucía, pero valió la pena.
Todo había sido prácticamente perfecto hasta que ocurrió algo...
Si, como era de esperar, siempre me pasa algo...
Y esta vez, no quedamos atrás, y así fue como terminé
tirada en uno de los vagones del metro de Santiago,
no fue nada para morirse, pero tampoco fue agradable
perder el conocimiento por un momento. Fue asqueroso.
Pero las emociones, sentimientos y enfermedades
es algo que no podemos controlar la mayor parte del tiempo.
Eso ya me quedó bastante claro. 



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