No aguanto más.
Me desbordo de dolor, de decepción, de todo.
Me duele el alma.
Creo que nunca se conoce realmente el dolor hasta que experimentas esa sensación de ahogo. Cuando sientes que te falta el aire. Aunque estás respirando. Cuando sientes ese vacío en el pecho. Cuando quieres gritar y no puedes. Cuando quieres explicarte y las palabras no salen de tu boca. Son solo lágrimas, lágrimas llenas de historias que jamás serán contadas porque dolerían más de lo que ya duelen.
Esos son los dolores que tu corazón calla y tu luego sientes. Y no quiere decir que eso esté bien. Sólo comento un hecho.
Yo sé que yo misma alejo a la gente que me quiere. Me da miedo querer. Querer demasiado. No le tengo miedo al amor. Tengo miedo a perder a la gente que amo.
...Increíblemente, comencé a llorar porque alguien me dijo te amo.
No es que sea la primera vez que me lo dicen. Solo fue una de esas acciones que te regalan en un momento inesperado. Quizás sea porque estoy falta de cariño. Mis amigos tienen razón esta vez. Tengo que aceptarlo. Pero no puedo atribuirle mi felicidad a esa media naranja que todos llaman.
Si, ya sé que llevo tiempo sola y que no siento algo profundo por alguien y también sé que es mi culpa porque yo misma me cerré ante esa posibilidad. Pero... ¿Tanta es la necesidad de sentirse amado? ¿Tanta es mi necesidad de sentirme amada?
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