sábado, 23 de junio de 2012

Detalles en las calles.

No sé si les habrá pasado que no les cohíbe hablar de sexo pero si cuando les dicen cosas tiernas o les tiran indirectas... Bueno, a mi me pasa. La verdad es que siempre mis amigos(as) recurren a mi en busca de consejo sexual o cosas raras y no porque sea la maestra del coito o esas cosas, si no porque saben que no tengo tapujos al hablar y que digo las cosas muy directo. Saben que no les mentiría y que si se me acercan los ayudaré en lo que sea y esté a mi alcance.
La verdad tenía pensado hablar mucho más de este tema, pero me acabo de dar cuenta de que se me acaba de ir la gran idea que tenía de esta entrada y ahora solo estoy rellenando.
Bueno.
Mi semana.
La verdad es que me da mucha risa acordarme.
Tengo el gran drama de que siempre miro mucho a la gente... Es que cuando alguien me llama la atención, me dedico a observar sus gestos y detalles, como cuando tú te lames los labios porque te das cuenta de que no sabes la respuesta.
En realidad, no es un drama, pero a veces se vuelve uno.
Lo más hermoso es cuando observas a alguien y sin querer chocan las miradas. Para mi sentir, es un momento épico digno de una película, o bueno, quizás no tanto, pero si es un momento para recordar.
Que cosa más hermosa cuando ves a alguien que no conoces en la calle y te sonríe porque sí.
Cuando conoces a alguien lo suficientemente cortés para que te abra la puerta o te ayude con la silla aunque no te conozca.
Yo creo que si aprendieran a reconocer este tipo de detalles, los jóvenes tendrían menos depresión.
Aprendan a vivir y a ser felices con poco. Están acostumbrados a tenerlo todo y el día que no tengan esas comodidades se verán perdidos.
Luego escribo más me duelen las manos por el frío.

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