Siento la garganta apretada.
Ya no me salen las palabras.
Siento que me estrangulan en este momento las mismas palabras con las que te quité la llama de los ojos.
Las lágrimas que soltaste, son las que me ahogan en un mar de dolor.
No me duele decirte cosas que te puedan herir.
Ya no duele nada relacionado contigo.
Trato de recordar momentos felices juntos, pero me cuesta.
Te juro que lo intento.
Nuestros genios cada día son peor y lo lamento mucho. Lo lamento. Lo lamento.
No quería que esto tomara este camino, pero así fue.
Y sé que no podremos arreglarlo.
No lloro porque te haya perdido, lloro porque me da miedo perderte... A pesar de todo.
Ya no me duele el alma, me duele el cuerpo.
No puedo adivinar tus sentimientos, pero sé con certeza que me amas...
Sé que yo también a ti.
Lo siento.
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