Hey tú, mujer, sí, tú.
La de sonrisa coqueta y ojos penetrantes.
Que te parece si mezclamos nuestra frialdad,
y así lentamente la transformamos en fuego.
Fuego, del que quema.
Jugando tomados de la mano,
de esa mano que termina en un cuerpo,
que no es el nuestro.
Hey tú, muchacho.
El de sonrisa juguetona y ojos de malicia.
Que te parece si dejamos de hablar
de lo que podríamos ser,
y nos limitamos a actuar.
Déjate llevar por la claridad de los hechos.
Déjate llevar por la conexión que tenemos.
Déjame ser quien guíe tus movimientos
cuando seamos uno solo.
Sintiendo nada más que las caricias,
rozando tu cuerpo.
Tu cuerpo y el mio abatidos de deseo.
Tocando lentamente desde tu piernas,
hasta tu cuello.
Besando tu espalda, besando tu cara.
Déjame ser quien te acerque a mi cuerpo,
con dulzura y con pasión.
No te limites corazón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario