Me siento abandonada, siento que en realidad no pertenezco a ningún lugar y eso es triste.
No siento a mis papás como mis papás y eso me duele en el alma. Somos la familia menos familia que existe. Creo que en realidad nuestra relación se está desgastando a paso apresurado y no sé como detenerlo.
Crecí en un lugar en el que jamás me sentí cómoda, siempre sentí que desencajaba, que no sería nunca feliz ahí. Jamás tuve amigos de verdad, jamás me sentí querida o amada cuando viví allá, quizás porque aún no me amo lo suficiente. Hasta que conocí a Álvaro, la mejor persona que he conocido, el mejor amigo que pude pedir, ya no nos vemos tan seguido pero el sabe que lo amo y yo sé que el me ama. Pretendo hacerle una visita pronto.
Cuando llegué a Viña, descubrí lo cómoda que me sentía lejos de todos y de mi antigua vida.
Descubrí quien era en realidad, descubrí que soy insoportable y que la vida es aún más fifícil cuando estás solo. Cuando no sientes amor de las personas que quieres todo se hace más terrible aún.
Detesto estar sola, tener que cocinar solo para mi, comer sola, dormir sola, es terrible.
Tengo miedo a morir. Siento que moriré sola.
Siento que no soy una persona memorable.
Siento que en realidad no he marcado la vida de nadie.
Que quizás no soy lo suficientemente persona.
Creo que estoy en depresión de nuevo.
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