A veces, la mayor parte del tiempo, encontramos el amor en quien menos esperamos, y creo que fue eso lo que me pasó con ella.
Yo le quería y la quiero. Era la mejor persona con la que había compartido, pero jamás dejaríamos de ser amigas. Me encantaba pasar el tiempo con ella y hablar de las estupideces con las que solo con ella hablaba. Me encantaba mirar su pelo y sus pecas, me encantaba que se riera por todo y por nada, y con el solo hecho de escucharla reír, me hacía sentir la persona más feliz del mundo y olvidaba todas mis penas.
La extraño. Sí, la extraño y mucho, pero sé que jamás podrá ser.
Siempre nos tenemos que acostumbrar a la resignación y eso es algo que no me agrada, porque no quiero resignarme a que también perdí su amistad porque de verdad le quise. Estar con ella era paz. Ella era paz para mi.
La gente que nos hace feliz, nunca son quienes esperamos... Y extraño la felicidad que ella me daba.
Probablemente debería estar diciéndole todas estas cosas a ella, pero dado que ya ni sé de su presencia me resigno nuevamente a escribirlo en una página que ella no leerá, porque no sabe que existe. Quizás ya olvido que yo también existo.
Jamás olvidaré la manera en que trabajaba su mente y la cara que colocaba al hacerlo, jamás olvidaré como arrugaba la nariz cuando algo le molestaba y que levantaba las cejas cuando tenía hambre.
Tampoco seré capaz de olvidar el día en que me besó. Sí, me besó... yo jamás lo olvidaré. Pero el destino es cruel y no siempre nos da lo que queremos.
Llevo rato leyendo tu blog y de todas las historias me quedo con ésta!!
ResponderEliminarSoy chica y tambien me ha pasado algo parecido con otra chica "de la cual estube enamorada hasta la lokura"
Si lees mi coment espero tu respuesta..
Besines