lunes, 1 de junio de 2015

D.

¿Recuerdas esa mañana? ¿Recuerdas el momento en que tomaste mi mano por primera vez? Levantemos la colcha y sacudamos la cama cariño, así es más fácil conciliar el sueño, aunque sabemos que no es insomnio nuestro problema.

Que tristes son estos momentos cuando te siento lejos sin explicación y no sé cómo hacer para que no te alejes de mi lado… Que tristes son los momentos en los que te levantas temprano y me pierdo sola en la cama, una cama gigante que me recuerda lo pequeña que soy en este espacio.

Porque quiero que entiendas que me encanta hacerte desayuno en las mañanas y hacerte cariño mientras duermes; que la energía que me entregan tus manos, tus ojos y tus labios no es nada del otro mundo, pero tampoco es de éste. Que la manera en que tus pies se entrelazan a los míos en un baile cariñoso es la mejor forma en la que te expreso mi cariño sin tener que decirlo.

Deseo tener más momentos contigo y sentir tu mano junto a la mía recorriendo el camino. Quiero entregarte todo mi cariño en un beso y abrazarte hasta que el cuerpo se me entumezca. Así tanto y más te quiero.

Cariño mío, té quiero. Quiero té contigo. Cariño mío, te quiero. Te quiero conmigo, te quiero conmigo en todo momento; te quiero conmigo al despertar y al irme a dormir porque esta cama se hace cada vez más infinita en tu ausencia, tu ausencia que solo logra evidenciar en mi rostro lo mucho que te quiero, lo mucho que te siento.

Déjame fumar un último cigarro mientras tú te terminas la cerveza y nos vamos. El mundo nos espera afuera y es tiempo de partir a vivir los sueños que siempre imaginamos… No dejes que el clima te desanime, amor, que después de la tormenta siempre sale el sol. Sale a caminar y deja que el viento te vuele el pelo, deja que el viento te roce entero.


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